jueves, 4 de febrero de 2016

El descuido.

Hace tiempo
había unos poemas blancos
sudando la tinta
sobre sus caras pálidas
hablando de las tres dimensiones
desde un papel en la mesa
se hacían a si mismos
olvidándose del mundo.

Luego llovió
alguien
no cerro la ventana.
El primer momento fue de pánico
no se podían leer.

El cuadro abstracto
les dijo desde la pared,
ahora es una canción
sin letras.

No les convenció.

¿Y nuestras historias?.
Si os vierais desde aquí,
(contesto el viejo desde el marco)
os daríais cuenta
de que las tormentas
crean bosques a lágrimas
y de las palabras deshechas en arboles.
 El negro adquiere los matices
de algunas noches extrañas
o de lo que se ve con los ojos
cerrados.

Los poemas, más tranquilos
se perdieron observando sus lineas
translúcidas
incluso
vieron
volar a los cuervos
entre las hojas.

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